Patios que unen

Crecimos separados por un patio que a la vez fue lo que nos unió.

Aún puedo vernos a mi hermano y a mí saltando el murete que separaba nuestras casas.

Siempre encontrábamos algo con lo que pasar la tarde. Lo que más me gustaba al menos a mí es cuando nos dividíamos en dos bandos y jugábamos a la guerra.

Recuerdo a Pilar llenándoles un plato de aquellos de Duralex entre naranja y marrón transparente de leche con cereales del mono.

Eso era algo que me daba envidia siempre porque en mi casa los Kelloggs que había siempre eran de la rana. Aquello y las galletas Tosta Rica con dibujos que por otro lado luego no me gustaban nada.

Crecimos al lado de Manuel y Alfonso y nunca nos planteamos que algo pudiese separarnos.

Pero pasó.

Primero fue el barrio, que no parecía un impedimento pero término siéndolo.

Ellos que estaban de alquiler tuvieron que mudarse, y ya se colaron muchas calles separando nuestro patio.

Mamá y Pilar que siempre fueron amigas antes que vecinas siguieron viéndose pero nosotros poco a poco fuimos distanciándonos…

Luego Pilar murió justo cuando a Manuel le habían dado la mejor nota de selectividad de su instituto….

Cuando parecía que los lazos ya nada unían a mi empezaron a quedarme las mates en la universidad y Manuel que era  lo que estudiaba y no le venía mal el dinero iba a casa a explicarme.  Así un par de veranos.

El tercero ya no quiso clases. Dijo que le habían salido más y que estaba ocupado.

Por esa tontería, el fino lazo se rompió para siempre…

Ahora sé que sí nos cruzásemos por Almería él fingiría no verme y yo me haría la loca y cruzaría la calle…Eso Manuel, a  Alfonso ni lo reconocería.

Sin embargo cada mañana cuando desayuno me acuerdo de ellos.

Cuando mi taza que no mi plato se llena de Kelloggs que no son los de la rana.

Entonces mi casa, sigue a solo un patio de su casa y desaparecen los años, las ciudades y las manzanas.

Entonces vuelvo a oír sus risas y nuestros planes.

Cada día, después de todo, después de saber, que ni siquiera habría un saludo, lo empiezo acordándome de ellos.

Qué triste es pensar que nuestras vidas solo siguen unidas por una memoria que siempre recuerda demasiado.

Vidas que se separan. Amigos que ya no son amigos.

choco krispis

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4 Respuestas a “Patios que unen

  1. Hola, hace tiempo que te sigo, porque una vez que se descubre este blog es difícil no seguirte.
    Las historias que cuentan son reales, sencillas y muy bonitas.
    Gracias por hacernos partícipes

  2. Hoy no voy a ser tan profundo como otras veces puesto que al leer tu post me he quedado sin palabras. Me has emocionado. Simplemente te voy a decir una cosa: FELICIDADES.

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