Adivina

Nos pasábamos las tardes jugando. Casi siempre juntos y casi nunca la diferencia de edad importaba demasiado.

La mayoría de las veces era a tus juegos pero algunas tardes te engañaba y terminábamos jugando a los míos, mucho más absurdos.

Fuiste un excelente cliente cuando transformábamos la barra de la cocina de Roquetas en un bar o en una tienda, o cuando te llenaba la cara de cremas en un cuarto de baño que decidíamos por unas horas que era un salón de belleza.

Pero sobre todo tuviste mucha paciencia con aquel juego patético en el que te pedía que olieses colonias, luego te tapaba los ojos y te las volvía a hacer oler para que fueses adivinando el nombre de cada una.

Por eso el día que vi esa en el súper mientras hacia la compra no pude hacer otra cosa que bañarme en ella.

Luego cosas de la vida, ese día que no pensábamos vernos, lo hicimos y te planté mi muñeca en la nariz para que me olieses y tú sonriendo me dijiste… “esa me suena”.

Después de eso estaba claro que era cuestión de tiempo que terminase de nuevo en una balda del mueble de mi armario.

don algodón

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2 Respuestas a “Adivina

  1. Además, ese era siempre el regalo que los reyes dejaban en mi nombre.
    Por cierto eso de que la mayoría de las veces jugábamos a mis juegos…..pues no he pasado tardes en el “salón de belleza”….Esas cosas marcan.

    Otro de “los juegos” que mejor recuerdo era el de pintarle bigote a los discos de Perales o Ana Belén.

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